Cuando Zamenhof visitó Valencia (1903-1949)
Antes de la Guerra Civil, Valencia fue durante más de tres décadas uno de los focos más activos del esperantismo español. Esta es esa historia —la del grupo fundado por Fernando Soler Valls en 1903— y la de cómo volvió a empezar después de la guerra, mucho antes del resurgir de 1988.
1903: el Grupo Esperanto de Valencia
En 1903, Fernando Soler Valls cofundó junto a Roman Ayza y Rafael Duyós Sedó el Grupo Esperanto de Valencia, germen de todo lo que vendría después. Entre los primeros esperantistas españoles destacaron también Joaquín Arce Bodega (bibliotecario del Senado, en Madrid, primer difusor de la gramática de Zamenhof), los militares Augusto Jiménez Loira y Rafael Duyós, el padre escolapio Guinart i Garrigós y el comandante Miguel Elizaicín, en Alicante.
1909: la visita de Zamenhof
El punto culminante de esos primeros años llegó el 15 y 16 de septiembre de 1909, cuando Luis Lázaro Zamenhof, creador del esperanto, visitó Valencia con motivo del Congreso Universal de Esperanto de Barcelona de ese mismo año. Fue recibido con una recepción multitudinaria; se inauguró un acto en su honor en el teatro de la Exposición Regional, visitó monumentos, el conservatorio y el museo de la ciudad, y participó en un acto de postcongreso con esperantistas internacionales (con una excursión a Sagunto). Esa noche se representó la ópera La Bohème en su honor.
Entre los organizadores e impulsores de aquellos años destacaron el Dr. Aguilar Blanch (oftalmólogo, presidente del comité organizador), Ramón Ayza (jefe del Estado Mayor y profesor de esperanto), el general Luis Moncada (presidente del Grupo de Valencia), Vicente Inglada (autor de una de las gramáticas de esperanto más reputadas), y Manuel Caplliure, profesor en la universidad. El movimiento se extendió también a Castellón, Alicante, Alcoy, Utiel, Enguera, Carcagente, Liria, Elche, Burriana, Vinaroz y Benicarló.
1911-1934: expansión y reconocimiento oficial
- 1911: la Gaceta de Madrid publica una orden para introducir el esperanto en las escuelas españolas.
- 1913: reedición de la revista El Sol Español.
- 1916: participación valenciana en el 7º Congreso de la Federación Catalana, en Reus.
- 1917: muere Zamenhof.
- 1923: Valencia acoge el primer Congreso Ibérico de Esperanto, con apoyo real.
- 1924-1926: sucesivos congresos nacionales.
- 1931: Luis Hernández Huertas impulsa el Grupo Laborista de Esperanto.
- 1934: Valencia es sede de la Confederación Española de Esperanto y acoge el 14º Congreso Internacional de la SAT (Sennacieca Asocio Tutmonda).
Otras figuras destacadas de esta etapa fueron Andrés Piñó (abogado y presidente de la federación), Francisco Mañez, el Dr. Serra de Liria y el general Elizaicín.
1936: la Guerra Civil
Con el estallido de la Guerra Civil, los esperantistas valencianos fueron perseguidos, acusados de comunistas, aunque algunos cursos continuaron impartiéndose de forma más discreta. No fue un caso aislado: el movimiento esperantista fue perseguido en medio mundo, desde la Alemania nazi —que prohibió sus organizaciones en 1936 y donde murieron los tres hijos de Zamenhof— hasta la URSS de Stalin, donde numerosos esperantistas fueron ejecutados o deportados durante las Grandes Purgas (más información).
1943-1949: la reanudación en la horchatería
Después de la guerra el esperanto quedó «mal visto», y la actividad volvió despacio. Rafael Herrero García, hijo del doctor Rafael Herrero Arroyo y primer tesorero de la Fundación, sitúa la reanudación hacia 1943-1945 y recuerda dónde ocurría: los veteranos se reunían por la tarde en la horchatería Chaume, en la calle Ruzafa, cerca de Colón, y las reuniones formales y las clases se hacían en la Dependencia Mercantil de la calle San Vicente, donde él mismo aprendió esperanto con el doctor Ernesto Tudela Flores.
De aquellos años es una escena que resume la época. Antes de uno de los congresos celebrados en Valencia, varios esperantistas fueron a visitar al gobernador civil, que les objetó que conocía muchos escritos en esperanto de tendencia izquierdista; el doctor Herrero le respondió que también había muchas publicaciones católicas en esperanto. En 1949 el Grupo tenía ya un espacio semanal en Radio Alerta, el «Micrófono esperantista».
Aquella prudencia obligada no borró las diferencias, pero tampoco las convirtió en un problema del esperanto. En la mesa de la horchatería discutían de política un católico convencido y un comunista, «pero en el plano de la amistad»: las ideas eran de cada uno y el esperanto no intervenía en el asunto. El propio doctor Herrero, de ideas sociales más bien de izquierdas aunque nunca se manifestara políticamente, fue el médico de aquel contertulio comunista hasta su última hora (notas de la entrevista del 26 de agosto de 2026).
De esa persecución y del posterior resurgir del esperanto en la ciudad, ya en 1988, trata «Cuando el esperanto era el tercer idioma de Valencia». Puedes leer más sobre Fernando Soler Valls y la fundación actual en la historia de la fundación y las fuentes de este artículo en enlaces.
