Actividades (1998-2004)
Durante años, lo que la Fundación hizo entre su constitución y su largo paréntesis fue prácticamente desconocido: no publicó memorias, no tuvo boletín propio después de 1989 y sus papeles se dieron por perdidos. En 2026 se recuperó el disco duro del ordenador que la entidad tuvo en su sede de la calle Duque de Calabria, y con él las memorias y los programas anuales de actividades que el patronato remitía cada año al Protectorado de la Generalitat, además de la correspondencia de trabajo. Esta página resume lo que documentan.
Conviene leerlos con una advertencia por delante: eran tres personas sin un solo empleado, y las memorias se redactaban copiando la del año anterior. La de 2003 reutiliza párrafos enteros de la de 2002, y el fichero rotulado «Memoria Actividades 2000» contiene en realidad la de 2002. Las cifras de asistentes a los congresos se arrastran de un año a otro sin actualizarse. Lo que sí es fiable son los hechos concretos: qué curso se dio, dónde, en qué mes y a quién se subvencionó.
El curso-seminario de la Universitat de València
La actividad más continuada de la Fundación no se hacía en su sede, y era deliberado. El programa de actividades para 1999 lo dice con todas las letras:
Dada la experiencia que hemos ido teniendo con los cursos de enseñanza, llegamos cada vez más a la conclusión de que éstos deben ser impartidos fuera de nuestra sede social: en las Facultades, institutos, a distancia… o utilizando los más modernos sistemas como el correo electrónico o la radio.
El curso se impartía en la Facultad de Filología, en colaboración con la Asociación Valenciana de Esperanto, y terminaba con certificado y tres créditos de libre opción —el argumento que las propias memorias destacan como decisivo para los estudiantes—. De las ediciones documentadas:
| Edición | Año | Mes |
|---|---|---|
| Tercera | 1998 | abril |
| Cuarta | 2000 | abril |
| Quinta | 2001 | abril |
| Sexta | 2002 | marzo |
| Séptima | 2003 | febrero |
Cada una tiene su memoria, y todas repiten la misma fórmula: «se impartió el N curso seminario de Esperanto en el mes de…». El programa de actividades anunciaba la cuarta edición para abril de 1999, pero la memoria que la recoge es la de 2000: aquel año no hubo curso, y es el único que falta de toda la serie. El mes, además, se va adelantando —abril, abril, abril, marzo, febrero—, lo que permite ordenar memorias que hayan perdido la fecha. Hacia atrás, si las primeras ediciones fueron anuales, la primera sería de 1996.
En 1998, antes del curso, se dieron una conferencia y una charla informativa en el aula magna de la facultad. Y en 1999 el patronato se planteó algo que no consta que llegara a hacerse: un curso especial para juristas, pensado para los estudiantes de la Facultad de Derecho que el año anterior se habían quedado sin plaza.
De aquellas ediciones quedó una lista de 145 alumnos, que en junio de 2002 se usó para una campaña de correo postal invitándolos a volver por la sede: «Nos ponemos en contacto contigo a raíz del curso de esperanto que realizaste en la Facultad de Filología… La Fundación ha empezado una nueva etapa». En el borrador en papel, la fecha de la jornada está todavía en blanco; el correo electrónico que se envió el 10 de junio de 2002 ya la trae:
Desde la Fundación de Esperanto queremos invitarte a la conferencia y posterior Vino de Honor, que celebraremos en nuestro local, el Sábado 15 de Junio a las 18 h., con motivo de la organización de los próximos congresos de Esperanto (SAT kaj Hispana) que tendrán lugar en Alicante del 1 al 7 de Julio y del 1 al 4 de Agosto, respectivamente. TE ESPERAMOS. ĜIS LA REVIDO.
Iba firmado «Fundación de Esperanto de la Comunidad Valenciana, C/ Duque de Calabria, 4 pta 2», y pedía acuse de recibo o, si se prefería, una dirección postal para los siguientes avisos. Aquel verano de 2002 la Fundación andaba metida en la organización de dos congresos seguidos en Alicante: el de SAT —la asociación mundial anacional— y el Congreso Español.
Los sábados de Duque de Calabria
El calendario de actividades para el otoño de 2001 es el retrato más exacto que existe de la vida cotidiana de la entidad. El primer y el tercer sábado de cada mes:
- 18 h — curso de esperanto para principiantes y para perfeccionamiento, con el Nuevo método de esperanto de Fernando de Diego y el Lexicón Sopena, ambos encargables en la propia Fundación.
- 19 h — tertulia sobre las actividades de la Fundación.
- 20 h — cierre, «con posibilidad de continuar si hay acuerdo».
Las bebidas las ponía la Fundación; la comida, cada cual la suya. Y todos los sábados, de seis a ocho, el local quedaba abierto para el trabajo de los activistas: el programa de Ràdio Klara, la biblioteca multimedia y la actividad en internet.
Y una cosa más, que no está en ningún acta pero dice mucho. El fichero de configuración del ordenador de la sede guarda los ajustes de su salvapantallas:
[Screen Saver.Marquee]
Text=Fundación de Esperanto de la Comunidad Valenciana
Font=Jokerman
Size=72
BackgroundColor=166 202 240
TextColor=0 128 128
Cuando nadie tocaba el teclado, la pantalla se llenaba con el nombre de la Fundación pasando de lado a lado, en letra Jokerman de 72 puntos, verde azulado sobre azul claro.
Ese mismo calendario se encabeza ya como Esperanto-Fondaĵo de la Valencia Komunumo (antaŭe Fondaĵo Soler), y en marzo de 2001 el presidente firmaba ante la Conselleria como Fundación Valenciana de Esperanto (anteriormente Esperanto-Fundación Fernando Soler). El nombre actual se usaba, pues, desde 2001, dos años antes de que la escritura de cambio de denominación se otorgara en 2003.
Congresos
La otra mitad del presupuesto se iba en viajar. Las memorias registran la asistencia al Congreso Universal de Esperanto en 1998, 2001, 2002 y 2003, pero confunden dos sedes, y de forma cruzada: la memoria económica de 2001 sitúa el congreso de ese año en Fortaleza (Brasil), y la memoria de actividades de 2002 llama «87.º Congreso Internacional de Zagreb» al de ese año. En realidad fue al revés. El boletín Valencia Luno n.º 48, de marzo de 2002 habla del congreso de Zagreb como «la pasinta Universala Kongreso», el pasado, y en la misma página anuncia el de Fortaleza para el 3-10 de agosto de 2002. Las sedes reales, pues, son éstas:
| Año | Congreso Universal | Sede |
|---|---|---|
| 1998 | 83.º | Montpellier — con tres representantes de la Fundación |
| 2000 | 85.º | Tel Aviv (Israel) |
| 2001 | 86.º | Zagreb (Croacia) |
| 2002 | 87.º | Fortaleza (Brasil) |
| 2003 | 88.º | Göteborg (Suecia) |
Es el mismo descuido de siempre —copiar la memoria del año anterior— y obliga a tomar estos relatos como lo que son: papeleo administrativo redactado deprisa, no crónica.

Paella de un encuentro esperantista valenciano: unas treinta y cinco personas posan tras la paella, todas con la escarapela del congreso colgada del cuello. La fotografía estaba en el ordenador de la Fundación antes del 16 de noviembre de 2000.
La cocinaba Paco Conejero —Francisco Conejero Sánchez, de Castellón, que junto a su mujer Inés Comabella refundó la sociedad Verda Rondeto, desaparecida durante la guerra, y que organizó en abril de 1998 el congreso de la Federación Valenciana en Castellón, con inauguración de una Plaza Esperanto incluida—. Las paellas de los congresos valencianos eran cosa suya: «kiel jam estas tradicio en la kongresoj ĉe la Valencia Komunumo, la kongresanoj havis la eblecon ĝui gigantan paeljon, bonege kuirita de la geedzoj Ines Comabella kaj Paco Conejero», escribía Valencia Luno n.º 50, de noviembre de 2002. De qué encuentro es esta fotografía concreta no ha podido determinarse: se recuperó del espacio libre del disco, sin nombre de fichero ni metadatos de cámara, y lo único firme es la fecha en que llegó al ordenador. No es, desde luego, la paella que describe el boletín: aquélla fue en el Congreso Español de Alicante de agosto de 2002, junto a la piscina del Hotel Universitario, dos años después de que ésta ya estuviera en el disco.
A escala española, la Fundación participó cada año en el Congreso Español de Esperanto —en 1998, en Valladolid; en 2001, en San Javier; en 2002, en Alicante, del 1 al 4 de agosto— y en el de la Federación Valenciana: el 9.º en 1998, el 13.º en 2002 y el 14.º en 2003. Y en Valencia, a mediados de diciembre, en el Día del Libro Esperantista, «como todos los años».
El dinero que repartía
La Fundación vivía de los rendimientos de una herencia y su papel en el movimiento era, sobre todo, el de financiador discreto. Dos expedientes se conservan enteros.
Expolingua 2000. El 29 de febrero de 2000, el secretario contesta al presidente de la Federación Española de Esperanto que el patronato considera la propuesta «muy interesante» y le pide programa y presupuesto detallado. El 26 de abril comunica la concesión: 100.000 pesetas para la participación de la Federación en la feria. A cambio pedía tres cosas: un parte de actividades y gastos, el número de cuenta y que constara la colaboración de la Fundación en los órganos informativos de la HEF.
El libro que la Fundación no pagó. En febrero de 2000, el historiador Antonio Marco Botella propone a la Fundación editar una obra titulada Esperanto en la Valencia Komunumo. El secretario responde que la propuesta parece interesante y que la Fundación «podría ayudar con una subvención, pero no puede ocuparse personalmente de la edición», y le pide presupuesto y una copia del manuscrito. En abril, tras consultar al resto de patronos, declina: el coste «detraería dinero de otras subvenciones importantes, como la de HEF-Expolingua 2000». Y le sugiere una salida mejor: que aceptara la oferta del gobierno valenciano, dispuesto —según les había llegado desde el Grupo de Esperanto de Valencia— a publicarlo bilingüe, en esperanto y valenciano. «Atingus multege pli da publiko», llegaría a muchísimo más público, le escribe.
El libro acabó saliendo. En marzo de 2002, Valencia Luno lo reseñaba como «ĵus aperis, bele eldonita» —recién aparecido, bellamente editado—: doscientas páginas con la historia del esperanto valenciano, español y mundial, obra de un autor nacido en Callosa de Segura en 1921, esperantista desde 1937 y exiliado al acabar la guerra civil. El boletín lo cuenta entre lo más importante del año, sin mencionar quién no lo había pagado.
Las memorias registran además subvenciones al movimiento juvenil esperantista internacional: a la Conferencia Francesa e Ibérica de Juventud Esperantista y a los concursos infantiles de TEJO, la organización mundial de la juventud esperantista. La última que consta es de 2003, y su redacción resume bien el tono de aquellos años: «como en ocasiones anteriores, y una vez analizadas nuestras posibilidades económicas, decidimos otorgar una subvención de 603 € a la Asociación Internacional Juvenil Esperantista (TEJO)».
El curso a distancia
Desde 2001, la Fundación colaboró con tutoría, información y biblioteca en el curso de esperanto a distancia de la Federación Española de Esperanto: dieciocho lecciones que podían seguirse por correo postal o electrónico, con libro de texto —impreso o en disquete—, libro de consulta, diccionario y una cinta de audio. Los programas anuales lo describen como «una de las novedades en España más importantes en cuanto a la enseñanza del esperanto». Para 2004, el patronato se proponía además divulgar un CD interactivo entre asociaciones culturales.
Con cuánto dinero
Todo lo anterior se pagaba con los rendimientos de la herencia que el Fundador dejó en 1991. No había cuotas, ni subvenciones recibidas, ni ninguna otra fuente: las memorias repiten cada año, cambiando sólo el ejercicio, que los ingresos proceden «de los intereses procedentes de fondos bancarios, tanto de cuentas corrientes, como de los producidos por las obligaciones del Estado». Y entre 1998 y 2002 esos intereses se hundieron:
| Ejercicio | Patrimonio neto | Ingresos del año |
|---|---|---|
| 1998 | 225.713 € | 10.489 € |
| 2000 | 217.279 € | 4.099 € |
| 2001 | 189.878 € | 961 € |
| 2002 | 177.551 € | 965 € |
Un 91 % menos de ingresos en cuatro años, y 48.161 € menos de patrimonio, sin que se gastara más: lo que cayó fue el rendimiento de la cartera. El patronato lo sabía y decidió no vender, año tras año, con la misma fórmula: «dada la importancia de esta cuantía, el patronato ha decidido mantenerlo inmovilizado por el momento». A finales de 2002 la Fundación tenía 1.248,50 € en la cuenta corriente y el resto inmovilizado en valores.
El detalle de gastos de 2001 es el retrato más exacto de lo que costaba todo esto. Los tres capítulos mayores fueron las cuotas de revistas y congresos (1.336,14 €), la conservación y limpieza de la sede (747,59 €) y el seguro multirriesgo (322,17 €). Y al final de la lista, la cifra que más dice de esta fundación: el programa semanal de Ràdio Klara costaba 72,12 € al año, menos que el seguro del piso, y era la actividad de divulgación más visible que tenían.
En el apartado 3. Gastos de personal — a) Sueldos y salarios — b) Cargas sociales, todos los ejercicios están vacíos. La Fundación no tuvo nunca un solo empleado ni pagó una nómina, como mandaban sus estatutos: «los Patronos ejercerán sus cargos gratuitamente».
El 18 de noviembre de 2003, siguiendo instrucciones del Protectorado, el patronato acordó por unanimidad actualizar una dotación fundacional que «desde 1988 resultaba totalmente desfasada» y fijarla en 100.000 €, quedando el resto del capital como disponible. Se inscribió en el Registro de Fundaciones el 3 de marzo de 2004. Fue la última decisión estructural de aquella etapa.
Dos salvedades. La hoja de cálculo con el detalle de 2001 suma 3.741,16 € de ingresos, mientras que la memoria del mismo ejercicio declara 960,97 €, y no he podido determinar qué criterio distingue una cifra de otra; la hoja, además, está fechada «1 de septiembre de 2001», imposible para un ejercicio que aún no había cerrado. La fecha real la da un certificado del secretario: las cuentas anuales «han sido formuladas el día 11 de septiembre de 2002, habiendo sido firmadas por todos los miembros del Patronato vigentes en esa fecha». Es decir, el año está mal tecleado, que en estos papeles es la norma. Y no se conserva ningún balance de 1999 ni de 2003.
La biblioteca, y un piano
Los inventarios de bienes que la Fundación presentaba al Protectorado —el de 1998 y el de 2000 son idénticos— dejan ver qué había dentro del piso de Duque de Calabria:
| Libros de lectura | 582 |
| Libros de enseñanza | 360 |
| Libros de temas diversos | 24 |
| Diccionarios | 6 |
| Revistas de esperanto | 690 |
Mil seiscientos sesenta y dos volúmenes, tasados en 840.000 pesetas con una advertencia que el propio secretario se encargó de anotar: «el 85 % de los mismos no tienen valor material en el mercado, puesto que son antiguos. Dichos libros están destinados a engrosar nuestros fondos bibliográficos y hemerotecos». En las cuentas del ejercicio 2001 los libros figuran dados de alta el 1 de enero de 1999 por 5.048,50 €, amortizables en diez años.
Y en el mismo inventario, entre el local y los electrodomésticos, aparece un piano, valorado en 5.770 €. Ningún documento del disco explica de dónde salió ni qué se hacía con él.
El inmueble era propiedad de la Fundación: el piso de la sede figura con un valor catastral de 4.259.590 pesetas más 452.000 de instalaciones. Los libros y el piano habían sido clasificados en las cuentas como «bienes del patrimonio histórico», y en 2004 hubo que rectificarlo ante la Conselleria: «queda corregido, y creemos aclarado el porqué fueron clasificados erróneamente».
Las otras actividades
Cada memoria termina con un apartado escueto —«otras»— que recoge lo que la Fundación hacía de continuo y no cabía en ningún congreso: participar en debates en emisoras de radio y otros medios de comunicación, mantener un servicio gratuito de traducción, donar material pedagógico de esperanto a entidades culturales, sostener suscripciones a revistas nacionales e internacionales, publicar y recopilar material bibliográfico.
En mayo de 2002 sacaron todo eso a la calle: participaron en la Feria Alternativa de Valencia con una exposición de material esperantista y la presentación oficial de un curso interactivo de esperanto en CD. Aquel disco seguía en los planes dos años después, cuando el programa de 2004 se proponía divulgarlo «entre asociaciones culturales y otros grupos sociales».
La radio
El programa semanal de Ràdio Klara, en antena desde noviembre de 2001, fue la actividad de divulgación más visible de la Fundación y aparece en todas las memorias desde entonces. Tiene su propia página, con las cuarenta horas conservadas.
Lo que iban a hacer en 2004
El último programa de actividades que se conserva es el de 2004, y es el documento más melancólico del conjunto: describe con detalle una entidad que estaba a punto de apagarse. Preveían asistir al 89.º Congreso Universal de Pekín, al 63.º Congreso Español y 6.º de la Unión Europea de Esperanto en Bilbao, del 25 al 29 de agosto, al 15.º de la Federación Valenciana, a las ferias del Libro y Alternativa de Valencia y al Día del Libro Esperantista de diciembre. Seguirían con el programa de radio semanal y con la divulgación del CD interactivo de cursos multimedia. En el presupuesto, entre los gastos fijos, aparecía una novedad modesta: un aire acondicionado para la sede.
Y había cuatro propósitos que dicen más que todo lo anterior:
- Que los patronos, los alumnos y los esperantistas en general se reunieran en la sede «de forma más asidua que hasta el momento» —el reconocimiento, por escrito y ante el Protectorado, de que apenas se reunían.
- Seguir ofreciendo el servicio gratuito de traducción a empresas y particulares que lo solicitaran.
- Informatizar los fondos bibliográficos y hacer una base de datos de las actividades culturales de la Comunidad Valenciana.
- Y «una página hipertexto telemática de información relativa a nuestra entidad»: una web. En 2004 no llegó a hacerse. Es, con veinte años de retraso, esta misma que está usted leyendo.
Después de aquel programa, el rastro se apaga despacio, y la cola de impresión del ordenador permite verlo casi al minuto. El 19 de febrero de 2004, a las 18:43, se imprimen de una tacada siete hojas de cálculo: el inventario, los presupuestos de 2000 y 2002, el Planilo 2003. Y el 29 de junio de 2004, entre las 15:48 y las 16:22, alguien imprime el último expediente completo de la Fundación —la portada de presentación de documentos, la inscripción de la dotación fundacional, los documentos referidos a 2001, la memoria económica de 2002 y la memoria de actividades de 2002—, cinco documentos en treinta y cuatro minutos, en una HP DeskJet 820C, bajo el usuario zamenhof.
No hay ningún trabajo de impresión más hasta el 25 de noviembre de 2007, a las cinco de la tarde: tres copias seguidas de un documento llamado «Documento1» —el nombre que Word pone a lo que no se ha guardado nunca—. Es el último rastro de alguien escribiendo en aquel ordenador.
La actividad continúa hasta agosto de 2005; la máquina se encendió por última vez el 2 de junio de 2008, a las 14:04, y ya no volvió a usarse. La Fundación no se disolvió ni se liquidó: simplemente dejó de moverse, hasta que en 2023 el anuncio del DOGV sobre su regularización o extinción obligó a recuperarla.
Procedencia: memorias y programas anuales de actividades de 1998 a 2004, memorias y balances económicos, calendario de actividades de 2001 y correspondencia del secretario, recuperados en 2026 del disco duro del ordenador de la Fundación. Los originales son documentos internos de la entidad; no se reproducen aquí los que contienen datos personales de terceros.
